Cojines que abrazan

Vuelvo a escribir historias, tuve que hacer una pausa pero vuelvo a escribir…

No he dejado de hacerlo en mi cabeza, mi relación con vosotros me aporta tantas historias como para escribir un libro (sí, Mari Rosi: algún día lo escribiré y serás tú la primera en tenerlo), pero estoy tan liada últimamente y eso unido a algunas decepciones personales, que me sentía bloqueada para escribir esas historias maravillosas y mágicas que me contáis cuando encargáis vuestros cojines.

Porque sois vosotros los que me hacéis escribir en mi mente; mientras coso en silencio voy enhebrando las frases, las imágenes y los sentimientos que me contáis y voy construyendo historias verdaderas de momentos y emociones en los que Azul Vintage es también parte protagonista de vuestras historias.

He de racionar mi tiempo, cada vez tengo más faena en La Fábrica de Cojines (gracias, mil gracias…) y me da rabia no poder ocuparme de todo como yo quisiera; me gustaría desdoblarme a veces para tenerlo todo a punto pero he de reconocer que a veces me disperso entre tantos frentes que tengo abiertos.

Uno de estos frentes era poner un poco en orden esta web y bueno, con la ayuda, primero de Lucía y ahora de Matías, que me escuchan y me enseñan pacientemente todo este mundo tan nuevo para mí, voy desliándome un poco aunque aún falta mucho por hacer, pero ya casi está como esperaba y espero ir poniéndome al día con eso de la tienda online.

Atender La Fábrica de Cojines es algo que tiene mucha tarea: elegir telas, pensar diseños, cortar, coser, rellenar, etiquetar y poner a la venta. Y todo esto unido a un horario de mañana y tarde en el que me encuentro en mi preciosa tienda 6 días a la semana. Allí no sólo me dedico a coser, allí os atiendo cuando vais a visitarme y os enseño telas y os hago dibujos de diseños especiales y, sobre todo, allí contacto con vosotros y con vuestras historias, creo que es la parte que más me gusta y la que más satisfacciones me da. Me enorgullece trabajar mis diseños con vosotros, me gusta implicarme con vuestros gustos y colores preferidos, me gusta estar atenta a cada detalle que me contáis para trabajarlo y coserlo en vuestros cojines exclusivos.

Pero no sólo me visitáis en mi tienda; cada vez recibo más llamadas y mensajes de los que vivís fuera de Guadix. Recibir encargos de todos los rincones de España y de muchos lugares de Europa es emocionante… cada vez son más y eso me llena de orgullo… será porque voy haciendo las cosas bien y porque os va gustando mi forma de trabajar.

Porque trabajo con las emociones. Me gusta eso, crear productos que os muevan emociones cuando pasáis por mi escaparate y que mis cojines os inviten, a vosotros y a las personas a quienes se los regaláis, a abrazarlos y a presumir de ellos. No conozco a nadie que no utilice o no presuma de tener una de mis creaciones, al contrario, cada vez sois más lo que volvéis a contar conmigo de nuevo para decorar vuestra casa o para los regalos que tenéis que hacer. Gracias, de nuevo gracias…

Y bueno, quería pediros un favor… vivimos tiempos difíciles y extraños que nos hacen estar un poco desconcertados y algo asustados, tiempos en los que añoramos abrazarnos, vernos o querernos… nos quedan las llamadas de teléfono pero esa sensación de sentir un abrazo que tantas veces es tan necesario no es posible por ahora y sé que, igual que yo, tenéis personas especiales a las que añoráis. Mis cojines están hechos para eso: para mandar calor y abrazos, para agarrarse fuerte a ellos y sentir el amor de quien los regala, para aliviar los sueños, para invitar a soñar también…

Y con esto os pido que me ayudéis, que compartáis y habléis de la magia de mis cojines, igual que se comparte una canción o se recomienda una receta de cocina o un lugar para viajar… de esta manera conseguiréis dos cosas: que muchas personas puedan recibir esos abrazos que ahora no se pueden dar y que mi pequeña tienda-taller siga trabajando con ilusión y magia en estos tiempos difíciles.

Azul Vintage sigue luchando por un sueño precioso, llenar el mundo de sonrisas, de estrellas y de colores increíbles; trabajo cada día con la misma ilusión, algunas veces no es fácil pero, cuando me llegan testimonios de vuestra gratitud por las emociones que produce mi trabajo, me vengo arriba de nuevo y cobro más fuerzas para seguir cosiendo abrazos con hilos mágicos que unen a las personas.

Y yo os prometo seguir contando esas historias de encuentros y magia, recuperaré todas las que tengo guardadas y aún no os conté y las nuevas, las que vayan aconteciendo, os las contaré también.

Gracias por estar a mi lado, gracias por convertiros en parte importante de mi vida, y gracias por permitirme, que de alguna manera, pueda estar presente en tantos rincones del mundo gracias a vosotros y a mis cojines.

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